Las Jornadas Universitarias del Vino Ecológico (JUVE) clausuran su novena edición tras la visita a Bodegas CampoViejo

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Los estudiantes del Grado en Enología de la Universidad de La Rioja visitaron este lunes 26 de noviembre el viñedo ecológico de Bodegas CampoViejo, así como sus instalaciones, ubicadas a tan solo cuatro kilómetros del centro de Logroño.

Responsables de viticultura y enología explicaron las principales características del manejo biológico del viñedo y del proceso de vinificación, y también mostraron las espléndidas instalaciones de que disponen en el noroeste de la capital riojana. En concreto, Paula Yabar, técnico de campo, expuso algunas claves en el manejo del viñedo, como la cubierta vegetal que, en un inicio fue sembrada, empleando festuca, una gramínea conocida por sus cualidades como forrajera, para más tarde optar por una cubierta espontánea en filas alternas, con mejores resultados.

En los viñedos que tienen en Alfaro han instalado nidos de lechuza y cernícalo para favorecer la nidificación de estas aves que ayudan a controlar roedores y ahuyentar bandadas de estorninos. También nidos de murciélago, que no solo polinizan más de quinientos tipos de flores, como la del higo o la del melocotón sino que, además, realizan un excelente control de insectos, reduciendo el impacto de posibles plagas. Este control biológico se ve reforzado con la colocación de hoteles de insectos que favorecen una mayor biodiversidad y una presencia más amplia de fauna favorable, como los coccinélidos (mariquitas), que son grandes depredadores del pulgón.

En Logroño están realizando un plan de biodiversidad centrado especialmente en los bosques colidantes de encinas, al norte, y de coscojas, al oeste, donde realizan seguimiento de especies. Hasta la fecha ya han identificado 24 mamíferos, 14 anfibios y reptiles, 55 especies de pájaros, 51 de mariposas y 131 tipos de árboles y plantas.

Álvaro García, relaciones públicas de la bodega, guió al grupo por un recorrido a través de la bodega, excavada hasta 25 metros para garantizar unas condiciones óptimas de humedad y temperatura para la crianza y conservación de los vinos y, al mismo tiempo, estar mejor integrada en el paisaje. Al final de la visita, descorchó unas botellas de CampoViejo Ecológico, un vino que gustó mucho tanto a estudiantes como a técnicos y profesores.

Antes de la cata, Irene Pérez, una de las tres enólogas con que cuenta la bodega, explicó la vinificación de los mostos ecológicos procedentes de las 15 hectáreas de tempranillo y 8 de garnacha de viñedos propios en Alfaro. Tanto la fermentación alcohólica como la maloláctica se realiza en modernos depósitos de acero inoxidable con la adición tan solo de levaduras autóctonas y dióxido de azufre (que en vino tinto ecológico está limitado a 100 mg por litro, la mitad que en el vino convencional). La bodega cuenta con 320 depósitos en total, con cuatro tolvas para la entrada de uva, y los mostos se dividen por partidas, sin mezclarse variedades ni parcelas en cada depósito, para su óptima gestión individualizada.

A continuación, se visitó el botellero, un enorme salón repleto de jaulones perfectamente identificados con códigos de barras, donde reposan diecisiete millones de botellas, y la bodega experimental, en la que realizan investigación, en algunos casos en colaboración con la Universidad de La Rioja.

La riojana CampoViejo, integrada en el el grupo Pernod Ricard, fue en 2011 la primera bodega española en certificar su huella de carbono conforme a la norma ISO 14064. Esta certificación cuantifica las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de las actividades que genera la bodega en su totalidad, incluyendo transportes, envases, embalajes y toda la gestión de las 57 hectáreas de viñedo que rodean la bodega. Al contar con fuentes de energía renovable, carece de calderas con combustibles fósiles o bombas de calor emisoras de GEI. También redujo su Huella de Carbono en el diseño de botellas, cuyo peso pasó de 550 a 380 gramos, sin dejar de mantener su funcionalidad y aspecto y logrando una reducción de 4.100 toneladas equivalentes de CO2.

Para terminar el recorrido por el complejo vitivinícola, Pérez condujo al grupo hasta la mayor sala de barricas del mundo, con casi setenta mil botas de madera dispuestas en 6 alturas, justo una planta por debajo del botellero, en la máxima profundidad de la bodega. La visión del mar de barricas resulta epatante. Toda una experiencia.

Para finalizar, antes de disfrutar de la cata del vino ecológico, Iñigo Crespo y Antonio Palacios, organizadores de las Jornadas, agradecieron la cálida acogida y amable atención facilitada por los profesionales de la bodega, que fue de veras muy amena y cercana.

Las Jornadas Universitarias del Vino Ecológico, organizadas por Cultura Permanente en colaboración con la UR, el CPAERLaboratorios Excell IbéricaCorchos M. A. Silva & GarzónRivercapVerallia y Riojadhesivos ya están preparando su décima edición, que tendrá lugar en noviembre de 2019. Unos meses antes se celebrarán los Premios Ecovino, que también cumplen el próximo año diez primaveras.

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